Madrid se une a un programa europeo para el seguimiento de la becada, un ave migratoria en peligro La región participa activamente en un proyecto europeo que busca obtener datos sobre la becada, también conocida como chocha perdiz. Este pequeño pájaro, que habita en bosques densos y húmedos, inverna en España y migra hacia el norte de Europa para reproducirse. En los últimos cinco años, el Gobierno autonómico ha marcado y seguido a un centenar de ejemplares mediante dispositivos de rastreo satelital, contribuyendo así a su conservación frente a amenazas como la pérdida de hábitat y la caza.
La región participa activamente en un proyecto europeo que tiene como objetivo el seguimiento de las becadas, aves migratorias que habitan en bosques densos y húmedos. Esta especie, también conocida como chocha perdiz, inverna en países como España, Irlanda, Gran Bretaña y Francia, antes de migrar hacia los países bálticos, Europa central y Escandinavia para reproducirse.
Con una longitud media de entre 30 y 35 centímetros y un peso aproximado de 300 gramos, la becada presenta un pico fino que le permite alimentarse de lombrices, larvas e insectos. Su plumaje pardo rojizo le proporciona un excelente camuflaje en su entorno natural.
Los principales desafíos para la conservación de esta especie incluyen la pérdida de hábitats forestales, la caza y la reducción de prados ganaderos que son cruciales para su alimentación durante el invierno. Para abordar estos problemas, se están implementando medidas que buscan preservar sus bosques naturales y realizar seguimientos poblacionales para evaluar el impacto humano.
En los últimos cinco años, el Gobierno autonómico ha estado involucrado en el marcaje y seguimiento de las becadas. Durante este tiempo, expertos de varios países han equipado a alrededor de un centenar de ejemplares con dispositivos de radiocontrol alimentados por energía solar, permitiendo rastrear su posición y movimientos mediante satélite.
Este año, se incorporó al proyecto una becada llamada Jarama, cuyo seguimiento continuado llevó hasta Holanda antes de perderse su rastro. Además, en la Reserva Nacional de Caza de Sonsaz se capturó otro ejemplar denominado Sonsaz, al que también se le instaló un dispositivo de rastreo cuyos datos serán analizados por especialistas del Ejecutivo madrileño.
Entre los descubrimientos más significativos se encuentran los realizados en Reino Unido, donde se han documentado vuelos que abarcan entre 900 y 7.000 kilómetros en algunos ejemplares provenientes de Siberia. El promedio del viaje es de aproximadamente 3.000 kilómetros para aquellos que llegan desde Noruega, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Rusia, Bielorrusia, Lituania y Polonia.
La becada, también conocida como chocha perdiz, es un ave migratoria pequeña que habita en bosques densos y húmedos. Su tamaño oscila entre 30 y 35 centímetros de longitud y pesa alrededor de 300 gramos.
El seguimiento de las becadas permite obtener datos cruciales sobre su comportamiento migratorio y los problemas de conservación que enfrenta, como la pérdida de hábitats forestales y la práctica cinegética.
Durante los últimos cinco años, técnicos han equipado a un centenar de ejemplares con dispositivos de radiocontrol alimentados por energía solar, que permiten rastrear su posición y movimientos vía satélite.
Se han registrado tramos de vuelo entre 900 a 7.000 kilómetros en algunos ejemplares procedentes de Siberia, con un promedio de viaje de 3.000 kilómetros hacia el Reino Unido desde varios países europeos.