Un estudio de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) ha explorado las experiencias de padres que aplican terapias en casa para niños con retraso global del desarrollo (RGD). Los resultados destacan la importancia del papel de los fisioterapeutas en el diseño y adherencia a estas intervenciones, como la terapia Vojta. Las familias enfrentan desafíos emocionales y logísticos, lo que subraya la necesidad de un apoyo adecuado por parte de los profesionales. Estos estudios cualitativos, basados en entrevistas y fotos compartidas por los padres, buscan mejorar la comprensión sobre las vivencias familiares y optimizar las terapias para favorecer el desarrollo infantil.
Dos investigaciones realizadas por la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) han puesto de manifiesto las experiencias de las familias que llevan a cabo programas terapéuticos en sus hogares. Los hallazgos subrayan la importancia del papel de los fisioterapeutas en el diseño, la adherencia y la evolución de estas intervenciones.
El retraso global del desarrollo (RGD) se identifica cuando niños menores de cinco años presentan un progreso más lento en áreas como el movimiento, el lenguaje o las habilidades sociales. Estas señales indican la necesidad de apoyos adicionales y un seguimiento específico para fomentar su desarrollo.
Los programas basados en el hogar (PBH), tales como la terapia Vojta, son intervenciones que se realizan en el entorno familiar y requieren una activa colaboración e implicación por parte de los padres. Sin embargo, persiste un conocimiento limitado acerca de las experiencias y preocupaciones de estos progenitores respecto a las terapias.
En este contexto, los estudios mencionados han examinado las perspectivas parentales sobre su participación, inquietudes y percepciones acerca de la eficacia de aplicar la terapia Vojta en casa.
Los resultados obtenidos destacan que es crucial que los profesionales comprendan las principales barreras que enfrentan las familias para adherirse al programa. “El llanto del niño durante la terapia y la gestión del tiempo, así como considerar las intensas experiencias emocionales de los padres —tanto positivas como negativas— son aspectos necesarios para asegurar la adherencia y el bienestar parental”, señala Ana San Martín Gómez, integrante del Grupo de Investigación de Alto Rendimiento en Humanidades e Investigación Cualitativa en Ciencias de la Salud y coautora del estudio.
Asimismo, el respaldo y formación proporcionados por los fisioterapeutas son fundamentales para que los padres puedan superar sus inquietudes iniciales sobre la implementación de la terapia Vojta en casa. “Al diseñar un programa de intervenciones terapéuticas domiciliarias, es importante ofrecer información equilibrada sobre el tiempo requerido, la evidencia disponible sobre su efectividad y los posibles impactos psicosociales —tanto positivos (empoderamiento, vínculo) como negativos (estrés, carga)— que pueden experimentar durante el tratamiento”, agrega la investigadora.
Estos estudios representan un primer paso hacia una mejor comprensión de las necesidades y desafíos que enfrentan las familias al aplicar este tipo de terapias en sus hogares. Integrar sus experiencias permitirá a los profesionales ajustar las intervenciones y evaluar con mayor precisión el progreso de los niños con RGD.
Las investigaciones se fundamentan en estudios cualitativos realizados a través de entrevistas profundas con familias. En ambos casos, se utilizaron fotografías tomadas por los propios padres para facilitarles la explicación de sus vivencias; esta técnica se conoce como foto-elicitación. Los progenitores eligieron cinco imágenes que representaban mejor su día a día con la terapia en casa.
A partir de esta información recopilada, se busca mejorar la comprensión sobre la experiencia real vivida por aquellas familias que aplican la terapia Vojta en su hogar. Además, estos trabajos concluyen que es fundamental que los profesionales consideren no solo la carga física y emocional asociada a estos programas, sino también que las familias vean reflejado su esfuerzo en avances significativos en sus hijos.
El retraso global del desarrollo (RGD) se observa cuando los niños menores de 5 años progresan de manera más lenta en varias áreas, como el movimiento, el lenguaje o las habilidades sociales. Estas señales indican que necesitan apoyos adicionales y un seguimiento específico para favorecer su desarrollo.
Los programas basados en el hogar (PBH), como la terapia Vojta, son intervenciones que se desarrollan en los propios domicilios y que requieren la colaboración e implicación de las familias.
El papel de los fisioterapeutas es clave para el diseño, la adherencia y la evolución de estas terapias. Su apoyo y formación son esenciales para que los padres puedan superar sus preocupaciones iniciales respecto a incorporar la terapia Vojta en casa.
Las familias enfrentan barreras como el llanto del niño durante la terapia, la gestión del tiempo y las experiencias emocionales intensas, tanto positivas como negativas. Estos factores son necesarios para garantizar la adherencia y el bienestar de los progenitores.
Los estudios se basaron en entrevistas en profundidad a las familias y utilizaron una técnica conocida como foto-elicitación, donde los progenitores seleccionaron fotografías que representaban su día a día con la terapia en casa.